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30 septiembre 2014

El inevitable origen


Entonces soltás como una furia cuando te digo diablita de Bethnal Green. Te sale eso desde muy dentro. Desde no sabría dónde. Probablemente desde ahí, aunque a menudo te lo tapes utilizando las manos y más tarde algo de ropa y más tarde, cuando ya no queda nada, vuelvas a dejarlo libre. 
FOTO: LAURA MUÑOZ

14 junio 2014

54.Raíces

Sólo unas marcas, eso es lo que seguirán siendo. Como puntas. Como flechas. Como la madrugada y el viento en la cara y la zona horrible de la memoria. Como los arañazos a la altura del hombro que durarán lo impensable. Como minas. Y todo será eso. Un choque en medio del campo. Una calabaza suelta en el fondo de la cuneta. Jaulas. Escudos. Caricias. Sangre. El gajo de mandarina colgando de la boca. Nos dirán que no fue cierto. Que aquello no era un faro ni aquello una entrepierna ni aquello otro una moneda enseñando el lado ganador. Nos dirán con mala lengua y peores intenciones. Que. No fue cuestión de modos. Que no fue estrategia. Aunque corrijamos todos los folios de todas las historias. Los puntos. Las comas. Los párrafos ciegos. Tendremos la espina. Si es que puede llamarse así. Del codo a codo buscado en la tempestad. Del fogonazo que nos encendía. De tu sí que nos encendía. De las horas y los días y los años. Sólo serán marcas. Enterradas a modo de trampa. Sigilosas. Cuando nadie se ocupe del tiempo.


28 febrero 2014

9 preguntas de amor

Benito Garrido me entrevista para Culturamas, a propósito de la prosa poética de Pequeños pies ingleses.

La ficción opera con el recurso inexpugnable de la memoria: todos los personajes que construimos tienen algo del sujeto de la enunciación. En Pequeños pies ingleses el amor aparece en un primer plano insoslayable, no es un recuerdo ni se necesita recuperar: está ahí de un modo constante, sobrevive a todo.

la entrevista completa, aquí.

29 diciembre 2013

Bethnal Green, el origen

En manos de este señor, uno de los ejemplares de Pequeños pies ingleses que dediqué con más sentido.

Todo comenzó en ese barrio.

(...) diablita de Bethnal Green. Me quemarás vivo otra vez. Porque nunca será suficiente. Porque siempre soñaré con el azufre de tu pantalón corto.

10 diciembre 2013

Presentación en Madrid

El lunes próximo presentaremos Pequeños pies ingleses en la librería Cervantes y Compañia.

Junto a Mariano Zurdo (editor) y Carlos Salem. Y con la intervención de Aurora López (ilustraciones) y de Laura Muñoz (fotografía de cubierta).


LUNES 16 DE DICIEMBRE. 20HS
CERVANTES Y COMPAÑÍA
Manuela Malasaña, 23 - Madrid

26 noviembre 2013

"El morse del amor"

de Pequeños pies ingleses, Talentura, Madrid, 2013.
(prólogo a cargo de Carlos Salem)


Decir lo que ya está dicho, lo que no haría falta decir entre dos y por eso es indispensable decirlo otra vez, de otro modo, siempre nuevo. La deliciosa estupidez de los amantes les (nos) lleva a creer que son (somos) los primeros en la Historia en andar masticando mariposas. Ese mensaje, antiguo como el deseo, demanda un lenguaje universal para explicar lo que es particular en cada caso. Un esperanto económico en recursos porque derrocha sentimientos. Un morse del amor, hecho de puntos y rayas que no se borren con las dudas cotidianas. Eso intenta y consigue Marcelo Luján con este libro de breves piezas que vertebran un gran amor, uno de esos que hasta los cínicos diplomados envidiamos.

06 noviembre 2013

61.Toneles


De lo que vivamos. De lo que podamos. De lo que juremos con gloria. De lo que pensemos. De lo que decidamos en la adversidad. De lo que dudemos. De lo que ocurra en el parque al apagarse la luz. De lo furtivo. De lo instintivo. De los brotes de pulsión. De los brotes de pasión. De los desayunos cuando no se tenga prisa. Del broche cuando cierre. Definitivamente. Una mala espera. Del precio cuando sea demasiado alto. Y vomitemos de contentos. Del tiempo cuando sea demasiado tiempo. Y lo soportemos con hidalguía. Del celo cuando irrite. Del celo cuando encienda. De la charca cuando se llene de peces, de barcas, de hojas flotantes a la entrada de la primavera. De lo que soñemos y hasta hagamos realidad. De lo que soñemos mientras buscamos la realidad. De la flecha cuando alcance su objetivo. De tu mano defendiendo. De tu mano despidiendo. De la uña cuando rasgue. Del alicate cuando corte. Tu respiración y la mía.

 
de Pequeños pies ingleses, Talentura, Madrid, 2013. (Ilustraciones de Aurora López)

06 septiembre 2013

Un poco de amor inglés


Este fragmento de imagen (fotografía original de Laura Muñoz), pertenece al desarrollo de cubierta de Pequeños pies ingleses, que estará en librerías de España en el próximo mes de noviembre (Talentura). 

72 relatos en prosa poética, íntegramente ilustrado por Aurora López, y con prólogo de Carlos Salem. 

La dueña de esos dedos está contenta. Y yo también.

Aquí, un adelanto.

27 junio 2013

49.Rastas

Llegará ese día. El día de todos los días. Un día en que vivamos el mundo. Rabiosamente juntos. Con las bocas cerca de las bocas. Con las babas cerca de las babas. Pondremos velas sobre los platos. Leeremos en voz alta, a deshoras. Y la madera en la hoguera y el vapor de la ducha. El día del Armagedón. No sabremos cuándo. Sólo ocurrirá como ocurre. De pronto. El trueno. No se tratará de memoria. Tampoco la mañana. Amanecidos. Ni la noche cerrada. Tampoco las horas porque se borrarán los relojes. Y serás vos cuando me mires. No vos toda y sin ropa sino el hilo de luz que saldrá de tu mirada. Algo que nos encenderá y por lo tanto quemará. Me darás de eso que tenés ahí. Y me lo darás todo. Y por fin nos aprovecharemos de la siesta perfumada. Me taparás los ojos con tus partes blancas. Y volveremos al principio. Al origen del magma. A la zona cero. A desabrocharnos los pantalones sin que nos demos cuenta. Al carnaval enloquecido donde nos mojaremos. Libres. Sin cesar. Llegará ese día. Un día entre todos los días. Un instante maravilloso en que tus ojos. Ya nunca mentirán.

09 junio 2013

42.Coches

Puede que te mirara. Constantemente. Sin obsesiones. O tal vez sí: con todas las obsesiones. Desde el telescopio que cruzaba la ciudad. Este Noreste. Unas ventanitas en el fondo de la lente. Sin descanso. Sin tregua. Sin miedos. Mi casa de malva y plata con las cinco letras de tu nombre rayando las paredes. Y los techos y los suelos. Y las camas. Una flecha imaginaria. También. En la sencilla brújula imaginaria que imagina cada uno de los destinos. Cama suelo techo. Avistado punto cardinal. La isla dentro de la isla. La areola encima de la almohada. El fuego quemando la amelga. Un fuego que en ocasiones era tuyo. Y yo amelga y alfalfa. Y vos incesante llamarada en medio del estómago. En ese entonces nos quedaba media vida. Sólo eso. Un puñado de tiempo. Del que no sirve para nada. Más que para convertirse en ese puñado de fuegos. Todos verdaderos. Todos posibles. Todos rayando las paredes. Como los sueños. Tras la ventanita lúcida de tus ojos verdes.

14 mayo 2013

40.Balas

Quise. Cierta tarde. Hacer una lista. Una lista breve con todos los sitios en donde ocurrieron los años felices. Un Buenos Aires imposible vestido para la ocasión. Pero no existías vos en aquellos tiempos de limoneros y pantalones cortos. El mundo era el barrio y el barrio un conjunto de perfumadas sensaciones. Me habría gustado poder enseñártelas. Y poder ir juntos esquina tras esquina. Calle tras calle. Siesta tras siesta. La melancólica máquina del tiempo que todos siempre deseamos. Las veredas mojadas en carnaval. Por las tormentas que bañaban la ciudad. Habrían sido tuyos. También. Esos lugares. Esas calles y esas esquinas. Esas siestas húmedas. Porque quise y quisiste. Limoneros bordando las calles. Quise. Cierta tarde de un mes que ya no importa. Que me dieras más. Que me rescataras y por lo tanto me libraras del mal. Del siniestro evangelio que todo lo confunde. Quise que cambies. Con tu luz. Otra vez mis horas. Que me arrinconaras fuerte. Otra vez. Entre el lavabo y la puerta. Entre la puerta y el suelo y tu vapor y tus labios.

28 abril 2013

33.Brújulas

Todo por debajo. Todo subterráneo. Oculto. Todo arrebato y todo piedra contra piedra. Todo prisas en el maravilloso limbo de la madrugada. Ahí estaba la puerta correcta. Ahí estaba el camino, el manantial. Y ahí estábamos nosotros. Con el agua caliente y tus ojitos enrojecidos por la anatema de no poder. De quererlo todo. De saberlo todo. De intentarlo todo. Alguna vez preferimos no habernos cruzado. Qué ridícula idea. Qué ridículamente bonita aquella noche en Malasaña. Se escapaba plácido el otoño y sus hojas secas y nuestras intenciones debajo de todas esas hojas. Secas. Prisas en el limbo. Después los abrazos. Después la ropa regada por el suelo. La transferencia de sustancias en el combate cuerpo a cuerpo. Después el cielo de Clerkenwell. Sin estrellas. Infantil y precioso. Y aquella manía nuestra de viajar en metro, donde nunca importan mucho los abrigos. Sólo tu mano ceñida y tu camiseta corta que lo dejaba ver casi todo. Todo arrebato y todo piedra contra piedra. Aunque en el fondo seguías estando vos: siempre con la cara lavada y siempre con el sí por delante.

04 abril 2013

32.Altares

Soñar. De eso se trataba. Y esperar, también. Una rama de olivo. Una casa con cruces. Un anillo. El cielo despejado, protector, brillante de oscuridad. Vos dándome la espalda, hecha un ovillo. Hablabas dormida. Repetías una serie de sustantivos. January white Seoul fourteen. En ese momento nada cobraba sentido. Nada. Apenas el lejano sonido de una gota dando contra la losa. Apenas el perfume de las sábanas. Apenas yo. Y vos dándome la espalda. No sabía si calcar tu postura hundiendo la nariz en el malevaje. En tu nuca escondida tras el malevaje. Entonces te diste la vuelta. Entonces pude ver cómo movías los labios, cómo repetías palabras. Quise que fuera uno de esos sueños en donde uno siempre intenta huir. Quise que se abriera la noche. Que la gota dejara de dar contra la piedra. A menudo hablabas en sueños. Decías. Por ejemplo. Meses. Colores. Ciudades. Números. Y yo sólo quería que dijeras mi nombre. Ahí, en medio de la huída. O tan siquiera en la vigilia.