Felicísima noticia
por Lorenzo Silva
.
Hay premios que son una oportunidad para una novela, pero también hay novelas que son una oportunidad para un premio. Como parte del equipo del festival Getafe Negro, bajo cuyo paraguas se entrega el Premio de Novela Ciudad de Getafe, quisiera creer que para Marcelo Luján concurrir a éste con La mala espera, y ser proclamado ganador, fue esa buena oportunidad que ansiaba y buscaba para su historia. Pero como lector (y también, desde otro punto de vista, como impulsor del festival), he de decir que tener entre las concursantes de la edición de 2009, la primera en la que el premio se especializaba en el género negro, un relato de la fuerza y la altura del que nos ocupa, fue una oportunidad que el premio no podía dejar de aprovechar. Por eso Marcelo Luján resultó vencedor, con el respaldo entusiasta del jurado. Y es que La mala espera es un libro importante por muchas razones, de las que tan sólo aspiro a desgranar aquí una parte, y siempre con ese pudor irrenunciable al que en su día se refería Franz Kafka cuando juzgaba los escritos de su joven amigo Gustav Janouch: el de ser un acusado ante el mismo tribunal cuyo veredicto se le pide que redacte para quien después de todo no es sino un compañero de banquillo. Pero quisiera dejar bien claro, dicho lo anterior, que no me condiciona en nada de lo que voy a decir a renglón seguido la más mínima indulgencia: creo que ésta, si acaso, puede legítimamente mover al silencio piadoso, nunca al pronunciamiento favorable.
.
.