17 marzo 2017

Un cuervo solo en la madrugada

El 13 de agosto de 2014, al filo de la medianoche, el pueblo sanlorencista festejaba desde el Bajo Flores la obtención de la Copa Libertadores ante Nacional, de Paraguay. En ese mismo momento, aunque eran las 5 de la mañana del día siguiente (porque nos vamos a ubicar en Madrid y hay diferencia horaria), un argentino gritaba y lloraba solo, recordaba su infancia y adolescencia viendo en cualquier cancha a su querido San Lorenzo, extrañaba a sus padres y hermanos -compañeros de aquellos tiempos- y pensaba en sus amigos del barrio de Mataderos. (...) pero aquella, la noche de la Libertadores, sentía que estaban ahí, con él, para acompañarlo en la soledad madrileña. Aquello le pasó al escritor argentino Marcelo Luján, quien cuando se fue a vivir a España nunca pensó que la soledad era eso: la llegada de un título tan esperado y no tener con quién compartirlo. Tampoco había imaginado que San Lorenzo pasaría tantas buenas. Ni que el mundo tendría un Papa azulgrana. Ni que para sentirse más cerca del club de sus amores, aquella vez en que le entregaron un premio iría a recibirlo con una camiseta cuerva.

El Gráfico, nº4479 marzo 2017
texto Alejadro Duchini | fotos: Manuel Sevillano