22 julio 2007

Fragmentos

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Se decía que el valle estaba maldito desde los tiempos de la dictadura, cuando el capitán Ustari, recordado por su accionar católico y su sable fácil, metió en las antiguas cuevas de la sierra los cadáveres de medio centenar de obreros que se habían sublevado en los Campos de Raña. Al mes siguiente, para no pecar de injusto o timorato, siguiendo las instrucciones que venían desde la capital pero sobre todo guiado por su propio instinto, fusiló a una veintena de anarquistas confesos, entre los que había comerciantes turcos y judíos, maestros rurales detractores del régimen, y un primo suyo que de puro haragán se había dejado crecer la barba. El sable de Ustari dejó de ser una metáfora cuando al poco tiempo sólo quedaron en el valle curas, pastores analfabetos, las mujeres y los críos de éstos, y el andar despreocupado del capitán dándole la espalda a las cuevas de la sierra, donde una montaña de cuerpos empezaban a ser esqueletos para siempre.
Se decía que por esta razón había en la zona más iglesias que escuelas y que ningún comerciante había podido llevar a cabo transacciones sin que saliera perdiendo, a veces dinero, a veces tiempo o salud, a veces la vida. Y aun sabiendo que Sierra Turdó era una región de campesinos supersticiosos y bastante dados a la bebida, su experiencia personal terminaba dando crédito a la leyenda de Ustari.
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El desvío (fragmento)

10 julio 2007

Nieve de julio

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Me dice que está nevando y yo no le creo. Es Nueve de julio, “Un día perunista”, titula Olé por la Copa América y el Argentina-cuatro Perú-cero. Está nevando en Buenos Aires, me dice. No te creo. No es verdad. No puede ser. Ahí no cae nieve: no la vi en veintisiete años; no la vio mi padre en sesenta y cuatro ni mi madre en otros tantos; no la vieron (en Buenos Aires) mis abuelos que, ahora, están todos muertos. No te creo, che.
Pero es Nueve de julio (nueve-de-julio / nieve-de-julio) y estoy en el aeropuerto de Málaga, lejos de vos, esperando. A ciudades como Madrid siempre hay que esperarlas: son mujeres hermosas que saben de memoria que son mujeres hermosas.
Cae la tarde, además. El calor del sur es su arma letal y tan lacerante. Y tan bonita. Hago así y en la piel huelo restos de arena, la acidez del mar, el recuerdo de Santi cuando me abraza porque sí. Cuando es julio ya no pienso que en Buenos Aires es invierno cerrado. Antes lo hacía.
Antes.
Ahora me dice que está nevando. “Bastante”, agrega. Yo no le creo y hasta pienso que me toma el pelo. Intento imaginar el frío de julio pero se me va la vista en aquella tele que pone IB0227, Madrid, boarding. La palabra boarding titila interminablemente. No puede estar nevando en Buenos Aires. En Bariloche o en Siberia sí, pero no en Buenos Aires. Exagera, pienso. Quiere impresionarme o simplemente explicarme que hace mucho frío. Mucho mucho, como todos los julios.
Que miente, pienso.
Que miente por algún motivo que yo ignoro.
No me mientas, le digo.
Ya no hace falta.

05 julio 2007

Entrevista

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En en boletín de julio de Escritores.org apareció ESTA ENTREVISTA. La cara de malo (foto) es sólo para espantar a los tramposos.